Notes From a Recent Planning Session
La reunión duró más de lo previsto. Nos sentamos en la sala de la emisora con dos grabadoras, un cuaderno y el calendario de ferias pegado en la pared. La idea era sencilla: ordenar qué grabaciones de campo entran primero a la fonoteca y qué cronicas se publican antes de que empiece la temporada de siembra de papa en las terrazas altas.
Lo primero que quedó claro es que no todo lo que suena bien en el momento sirve para el archivo. Hay audios de madal grabados en una boda de Okhaldhunga que tienen demasiado ruido de fondo, y otros de canto de trabajo en el campo que se entienden apenas porque el viento golpea el micrófono. Decidimos separar el material en tres grupos: lo que se puede publicar tal cual, lo que necesita una limpieza mínima y lo que solo sirve como referencia interna para futuras entrevistas.
Después vino el tema de los idiomas. La programación alterna nepalí, sherpa y algunos espacios en español para los lectores de Perú y América Latina. Pero no todos los entrevistados quieren que su voz se traduzca. Un maestro de escuela de una aldea cercana a Salleri pidió que su testimonio se emitiera solo en nepalí, con un resumen escrito en español en la revista. Anotamos esa condición en la ficha de cada grabación, porque una vez que el audio entra al archivo es difícil rastrear esos acuerdos.
Otro punto fue el sendero. La crónica de la caminata de Okhaldhunga a Salleri sigue pendiente porque faltan dos grabaciones: el sonido del puente colgante a media mañana y la conversación con una familia que atiende una casa de té en el segundo día de ruta. Sin esos dos fragmentos, la crónica queda coja. Preferimos esperar a que alguien del equipo vuelva a subir antes de publicarla incompleta.
También revisamos el calendario de ferias locales. Hay tres ferias en los próximos dos meses y conviene grabar en cada una: música, pregones de venta de mijo y gundruk, y las conversaciones sueltas que aparecen cuando la gente se detiene a descansar. Esas grabaciones alimentan tanto la fonoteca como los programas semanales.
Quedamos en algo simple: publicar una crónica cada quince días, subir dos grabaciones de campo por semana y no forzar el ritmo cuando el material no está listo. La radio comunitaria no funciona con urgencia de redacción grande, funciona con constancia y con respeto por lo que cada voz quiere contar.
Si tienes una grabación de tu zona, una receta, un canto de trabajo o una historia de migración, puedes escribirnos y sumarla al archivo. También puedes seguir leyendo las crónicas ya publicadas mientras preparamos las siguientes.